India

25 de Febrero del 2015

“¿Y si tu vida dependiera de un médico intocable?”

Por Seguimos Informando





Eva Mateo, antes que periodista por vocación, fue una niña curiosa. “Me interesan y me importan las personas”, afirma para explicar por qué eligió estudiar Periodismo, una vía –según sus propias palabras- para descubrir y contar las  historias que hay detrás de cada persona.


Una vez en la Universidad, la radio se cruzó en su camino, y se enganchó a su ritmo trepidante, al trabajo en equipo y a comunicar sin más herramientas que la voz y el sonido. Radio Complutense, Onda Cero, Punto Radio… y en 2009 llegó el premio de la Academia Española de la Radio como mejor presentadora de Informativos. “Por la radio he sacrificado mucho, pero me ha dado tanto...".


Con una mochila con 5 idiomas a sus espaldas –otra de sus grandes pasiones- no es difícil que esta apasionada viajera sintiera pronto atracción por el ámbito internacional, orientado hacia los temas sociales. Por ello, guarda con especial cariño y orgullo varios de esos reportajes: sobre los enfermos de Parkinson y sus familias, sobre la vida en la cárcel de mujeres de Alcalá-Meco, o un monográfico acerca de la crisis, la llamada “generación perdida”, que le llevó hasta Bruselas en 2010 para entrevistar en exclusiva al entonces comisario europeo de la Competencia, el español Joaquín Almunia. Sus reportajes se publican ahora en Gea Photowords, un colectivo de fotógrafos, periodistas, escritores y cineastas convencidos de que otro mundo es posible.También desde su Twitter ,elegido por la Fundación CIDEAL como una de las 100 cuentas más relevantes en temas de solidaridad y cooperación.


“¿Y si tu vida dependiera de un médico intocable?”


En la actualidad, Eva ha cambiado las redacciones por la comunicación social y se encarga de ella en la Fundación Vicente Ferrer.


“Sigo siendo plumilla, contando historias, porque soy periodista de vocación. No me considero ONGera, pero he de reconocer  que los proyectos de la Fundación en la India me han ganado por completo”.


La Fundación Vicente Ferrer lleva 45 años desarrollando su labor en el estado indio de Andhra Pradesh, el segundo lugar más árido del subcontinente. Allí llegó Vicente Ferrer en 1969 para intentar mejorar la vida de muchísimas personas que tenían allí sus raíces pero vivían en condiciones de pobreza extrema y exclusión. Una empresa realmente complicada en un país milenario en el que se entrecruzan tradiciones, religiones, castas y un largo etcétera.


“El hecho diferenciador de la labor de la Fundación con respecto a otras organizaciones es el trabajo constante durante casi medio siglo en el mismo lugar y con un programa integral que abarca todas las áreas de la vida de una persona: educación, salud, nutrición, vivienda..."


El programa se aplica en dos estados diferentes (tras la reciente separación de Telangana, el estado nº 29 de la India), llegando a día de hoy a más de 1.300 pueblos y a más de 2,5 millones de personas.


“Cuando Vicente Ferrer llegó a Anantapur solamente el 30% de los niños dálits (intocables) estaban matriculados en educación primaria. Transcurridos estos años son el 100% en primaria y el 90% en secundaria. Muchos de esos niños han llegado a ser maestros, arquitectos o doctores y trabajan en la Fundación. Todavía existe el estigma pero ¿y si tu vida dependiera de un médico intocable?"


El inicio de todo, sin embargo, fue encontrar agua. Anantapur era un desierto que condenaba a sus habitantes al exilio y había que conseguir pozos, formas eficientes de riego, agricultura sostenible y empleo para miles de personas. A partir de ahí, vinieron las viviendas, escuelas, hospitales, programas con mujeres y mucho más. Y nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de los casi 150000 colaboradores y colaboradoras con los que cuenta la Fundación en España, y del trabajo incansable de sus trabajadores: alrededor de un centenar en España y unos 2.700 en la India (el 99% locales).


Como nos explica Eva, la India es un país con grandes incoherencias. Es una potencia emergente pero a su vez está en vías de desarrollo. Cuenta con el mayor número de ingenieros junto con China, pero 7 millones de niñas indias nunca han ido a la escuela. Ha enviado el año pasado una sonda a Marte, pero un gran apagón eléctrico fue capaz de dejar sin luz a millones de personas durante dos días en 2012. Su PIB creció en 2011 por encima del gigante chino pero esa riqueza es desigual y una tercera parte de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Es el país donde se comete una violación cada 20 minutos y se practican 600.000 abortos selectivos al año; donde la sociedad de castas persiste, aunque la discriminación por motivo de casta esté abolida en la Constitución india; donde, a pesar de ser ilegales, siguen existiendo los matrimonios precoces y la práctica de la dote, y donde la violencia contra la mujer está tristemente extendida. 


Por ello en los últimos 3 años, las mujeres se han convertido en un foco principal de trabajo para la Fundación Vicente Ferrer.


“Las mujeres son motor de cambio y desarrollo. Cuando se concede un microcrédito a una mujer el beneficio suele repercutir en toda la familia. Encuentran una oportunidad y la aprovechan al máximo para sacar adelante a los suyos. En ese momento, el estatus de la mujer cambia, se convierte en fuente de ingresos y en garante del futuro de todos”, afirma Eva con la satisfacción de quien trabaja en aquello que cree.


 





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